Todos los que militan por menos legislación sobre armas en estados unidos deberían de ser obligados a visitar a estas familias y entrar a estos cuartos y ver la devastación que causan. Me dolió mucho todo este documental, que siento que debería de ser más largo, pero me gustó el sentimiento de hacerlo. Es cierto que como sociedad ya nos estamos volviendo demasiado insensibles a esta clase de tragedias. Según las estadísticas mostradas, en Estados Unidos hay 132 tiroteos en escuelas al año. Estamos tan desensibilizados que cuando vemos que hay uno solo decimos a qué tragedia, pero este documental te hace pausar y ver el efecto que tiene en las familias. Te hace conocer a los niños que perdieron la vida, sus sueños, sus cosas favoritas. Cosas que querían hacer y ahora nunca prodran.
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View allA journalist and a photographer set out to memorialize the bedrooms left behind by children killed in school shootings.
