Por fin vi Saltburn, y aunque tuvo varias inconsistencias y al final me quedé con interrogantes, me dejó buen sabor de boca. Barry Keoghan ya ha demostrado su extraordinaria capacidad actoral en trabajos anteriores, y aqui se lleva la película. Sus inquietantes improvisaciones y su entrega total al personaje junto a la presencia de Jacob Elordi, son los ganchos que jalan al espectador a no dejarla ni un segundo y mantienen la tensión toda la película. El tema del chavo pobre que se impresiona con el compañero guapo, rico y carismático no es novedad, pero la forma de contarnosla, si lo es. Visualmente es intensa y muy atractiva. Tiene escena tras escena una mas provocadora y perturbadora que la anterior logrando el shock total del espectador. Es solo para adultos. Asi que si quieres ver algo intrigante, escandaloso y fuera de lo común, Saltburn lo es