
Una mezcla de sátira, humor negro y caos que se burla del activismo ambiental llevado al extremo y de las celebridades, influencers y millonarios que convierten las causas sociales en una estrategia de marketing. La primera mitad nos sacó risas en voz alta, se alarga y pierde un poco el ritmo a medio camino pero logra un buen final. Chris Evans y Anya Taylor-Joy se roban la pantalla con su actuación.
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