La película es incómoda de una buena manera. Explora las relaciones abiertas para plantear que el amor muchas veces va más allá de lo físico: se sostiene en la lealtad, en el vínculo emocional y en la búsqueda de un lugar donde puedas ser tú mismo sin sentirte juzgado. Un pequeño ático en el centro de la ciudad puede convertirse en el último rincón del mundo cuando estás con la persona indicada. Y, al final, nos deja un mensaje de como incluso a pesar de todos los obstáculos que puedan presentarse, cuando encuentras a tu caballo de mar, ni el tiempo ni la distancia lograrán impedir que ambos se sigan buscando.