Una historia sencilla pero con corazón, un extraordinario diseño de producción, personajes que permanecen en la memoria colectiva y canciones que se convirtieron en clásicos del cine, esta pelicula sigue siendo, pese al paso del tiempo, uno de los máximos referentes del género. Es una película que nos recuerda que lo más importante es reconocer lo que ya somos y valorar lo que ya tenemos. Muchas veces nos obsesionamos tanto con aquello que anhelamos que terminamos alejándonos de nuestro propio Camino Amarillo. Y sobre todo, que un hogar no es solo una casa: es el lugar donde sentimos que pertenecemos y donde se encuentran las personas que amamos. ¿Un sueño o un viaje a tierras desconocidas? Tal vez, para descubrir la respuesta, primero hay que mirar más allá del arcoíris.