Pude ver Digger en su premiere en México y, honestamente, ha sido una de las mejores experiencias que he tenido en cuanto al cine…
Pero tratando de despegarme de ese aspecto personal, aun así puedo decirlo: esta película es una maldita locura.
De alguna forma, Bardo y Birdman ahora se sienten como ensayos, como pruebas que Iñárritu necesitaba hacer para terminar de pulir y refinar un estilo narrativo, estético y metafórico al que finalmente llega con Digger.
Esta película se siente como eso que llevaba mucho tiempo queriendo contar, pero en las formas que viene persiguiendo desde hace mucho.
En todo momento está proponiendo algo: en las actuaciones, la narrativa, el tono, la comedia, la puesta en escena, la fotografía, los espacios, el diseño de producción, la música, el sonido… en TODO.
Digger carga con un mensaje potente, crudo y difícil de aceptar. Se atreve a decir algo que todos sabemos, pero que nadie quiere decir en voz alta. Y lo hace a través de personajes que, aunque son profundamente repugnantes, están tan bien construidos, diseñados y escritos que terminan siendo tremendamente interesantes e incluso carismáticos.
La actuación de Tom Cruise es camaleónica. Potente, precisa y completamente entregada al personaje.
Sigo tratando de asimilar lo que es esta película. Es impresionante cómo Digger juega incluso con tres niveles metanarrativos, y uno de esos niveles es la propia realidad.
Esta es una película que consigue hacerte cuestionar dónde termina la ficción y dónde comienza la realidad, mientras al mismo tiempo está hablando de sí misma, de nosotros y de la sociedad que habitamos…