Interestelar es magia . Cada vez que la veo, siento que es como si fuera la primera vez, porque siempre encuentro un nuevo detalle, una nueva pregunta o una nueva forma de entenderla. Está llena de pequeños elementos que, juntos, la convierten en una película única.
Pero hay algo que, después de cada vez que la veo, nunca puedo pasar por alto: el amor. En medio de agujeros negros, dimensiones desconocidas, viajes en el tiempo y las leyes de la física, la película plantea que quizá existe algo que trasciende todo lo que creemos comprender.
Tal vez el amor sea esa fuerza que no sabemos medir, explicar ni demostrar con ecuaciones, pero que puede atravesar el tiempo y el espacio. Porque quizá, en un universo gobernado por leyes físicas, el amor sea aquello que todavía desafía nuestra capacidad de explicarlo.
_Y quizás eso sea lo más hermoso de Interestelar: que, al final, entre tanta ciencia y tanta inmensidad, nos recuerda que todavía hay cosas que simplemente sentimos. _